AVUI A POL

Sentado en el Travesaño

"Momentos difíciles los que nos está tocando vivir, y en los que deberemos replantearnos muchos de nuestros hábitos. El confinamiento seguramente nos brindará ratos libres que no estamos habituados a llenar. Desde POL hemos decidido reeditar algunos de los artículos de "SENTADO EN EL TRAVESAÑO" para hacer más llevadero este nuevo escenario. De la mejor manera que sabemos. Hablando de nuestro RCDE. Y de su historia. Porque, pase lo que pase, siempre nos pertenecerá como legado indestructible.

Somos conscientes de la seriedad del momento. Que, en estos momentos, el fútbol poco importa. Tan sólo la salud, nada más. Queremos dejar bien claro que en nuestro ánimo no está el frivolizar. Si así lo interpretaras, te pedimos sinceras disculpas. De lo contrario, te invitamos a unos minutos de lectura. Simplemente eso."

 UNA MANITA INOLVIDABLE

24-11-74    RCD Espanyol - FC Barcelona (5-2)

Hay partidos que permanecen siempre en la memoria. Como iconos del recuerdo.

Momentos inolvidables que nadie te puede robar. Si estabas en Sarriá aquella tarde, sabes de lo que te hablo. Si no estuviste, me esmeraré en explicarte lo que viví, y transmitirte la emoción de aquellos 90 minutos inolvidables

 

La década de los 60 fue una tortura para el RCD Espanyol. Salvo el oasis de Los Delfines, dos descensos (los primeros de su historia), tres promociones y más de un sobresalto. No le fue mejor al FC Barcelona. Tras la final de Berna, la crisis económica derivada de la construcción del Camp Nou, afloró con toda su virulencia. Mientras tocaban The Beatles, la Liga siempre fue blanca. Blanquísima.

Los 70 ya fueron otra cosa. Con Meler en el puente de mando y Santamaría en el banquillo, la tranquilidad se instala en Sarriá. En la acera de enfrente, la llegada de Cruyff marca un cambio de tendencia. De bailar al son de otros, el FC Barcelona es ahora quien marca el paso.

El 3-2-1974 Sarriá se llena hasta los topes para la primera visita del holandés. Llevan los azulgranas 13 encuentros imbatidos desde la llegada de Cruyff y tienen la Liga en el bolsillo. Arrasan donde van. Con todo y con todos. Pero a la hora de la verdad, el estadio blanquiazul resiste en píe (0-0). Como la Galia.

El retorno del astro holandés a Sarriá, se sitúa la tarde del 24-11-1974. Llega otra vez el FC Barcelona, ahora con vitola de campeón. Un traje que parecía olvidado en el recuerdo. Jornada 9 de una Liga que ha empezado bien para el RCD Espanyol. Especialmente como local, donde todavía no ha cedido ni un solo punto.

El cuadro azulgrana no es ahora el equipo inabordable de la campaña anterior. Su mente parece ahora absorta por la Copa de Europa, donde acaba de apear brillantemente al SC Feyenoord. Llegó Neeskens para ocupar la plaza de Sotil, pero el Real Madrid de Miljanic vuelve a ocupar el liderato.

Llega el derby con ambos conjuntos separados por un punto. Viaja el FC Barcelona con 12, en 2ª posición, y a su rebufo el RCD Espanyol con 11. A tiro de victoria. Vuelve el partido que siempre esperamos. Con el embrujo de las grandes ocasiones. Pero sobre todo con la convicción de que ganar es posible. Pese a Cruyff. Pese a todas sus estrellas. Si resistimos el año pasado, todo es posible.

Así que, al campo. Con esa ilusión de la adolescencia que lo puede todo. El ritual de cada domingo. Los vagones llenos. El gentío en las aceras de General Mitre cuando te acercas al estadio bajando por Doctor Roux. Hay imágenes que nunca se borran de la mente. 

Se acercan las 16.45 horas. Los equipos saltan al césped. Con un ritual muy distinto al actual. Lo hacen por separado. Primero el equipo visitante. Siempre fue una comodidad poder abroncarle y que se diera por aludido. Si el contrario es el eterno rival, la rechifla es especial. Saludan los culés desde el centro del campo. Arrecia el vocerío. Frases irreproducibles. De código penal, actualmente.

Poco después, asoma la calva de José María por el túnel de vestuarios. Es el capitán. Nuestro capitán. Mis primeros años de militancia perica van asociados a su mesiánica figura. Tras él, sale el RCD Espanyol. Te pones en píe. Aplaudes. Miras a tu alrededor. Suena el himno por esa megafonía que parece una gramola: "Somos españolistas, siempre unidos estamos, confiados y optimistas..."

Forma el cuadro de Santamaría con su equipo de gala: Bertomeu Ramos, De Felipe, Ochoa; Molinos, Ortiz Aquino; Cuesta, Solsona, Amiano, Marañón y José Maria. Ya no está el "Pibe" Martínez con sus enormes zancas. Tampoco la sapiencia de Glaría. Pero tenemos el vigor de los jóvenes recién llegados: Cuesta, Molinos, Marañón...

El andaluz Sánchez Ríos llama a los capitanes para el sorteo de campos. Se cumple la liturgia, el RCD Espanyol atacará primero a la portería de General Mitre (Gol Norte). Cómo mandan los cánones. La nueva tribuna está repleta. Una imagen reservada para muy contadas ocasiones.

 

- PRIMERA  PARTE -

Rueda el balón. Partido igualado y con muchas precauciones. Aunque juega de local, el RCD Espanyol cede el dominio a los azulgranas y espera agazapado en su campo. Plantea el partido a la contra. Robar y salir. Robar y correr. Pero, sobre todo, que Cruyff note el aliento de Molinos. No suele jugar así el cuadro blanquiazul actuando de local, pero la entidad del rival requiere un enfoque diferente. Santamaría lo ha planteado así.

manita01.jpg

 

1-0 (Cuesta)

Con esa tónica se llega al minuto 27'. El balón ronda la zona izquierda del ataque blanquiazul controlado por Amiano. El navarro, un artista a la hora de proteger el esférico con el cuerpo, consigue sacar un centro. No se adivina una acción de peligro inminente, pero la defensa reacciona tarde. Siguiendo la jugada, Cuesta le gana la partida a De la Cruz y logra peinar el balón con la cabeza. Cuando Mora se da cuenta la pelota ya le ha sobrepasado y tras pegar en su poste izquierdo se va a la red. (1-0).

 

manita02.jpg

2-0 (Cuesta)

Todavía con el primer gol en la retina, se produce una jugada parecida. Amiano, de nuevo en banda izquierda, saca otro centro. Esta vez, un globo con escasas posibilidades de remate que cruza el área en dirección al otro extremo del ataque. Sin nadie que le obstaculice, Mora sale de su arco para embolsar el balón, pero cuando parece tenerlo retenido entre sus guantes, se le escurre de manera inesperada. Tras caer al suelo, el esférico es rematado por Ramos, pero en un difícil escorzo De la Cruz lo repele con la testa. Su rechace, sin embargo, cae en las botas de Cuesta que, con la zurda, dispara sobre el arco desguarnecido. Minuto 31' (2-0). Dos goles en solo cuatro minutos. 

manita03.jpg

2-1 (Migueli)

Con la grada enardecida y el FC Barcelona tocado, córner a la izquierda de Bertomeu. Lo ejecuta Reixach junto a la vieja tribuna. Varios jugadores al remate y la defensa blanquiazul que no logra de achicar el balón. Tras una serie de rechaces, este llega a Migueli situado cerca del borde del área grande. El gaditano, que aquella tarde actúa de centrocampista, agarra una bolea impresionante que sale como un auténtico obús hacia el arco. Bertomeu, petrificado, solo la puede seguir con la mirada. Ochoa, sobre la línea de meta, trata en vano de evitar lo imposible (2-1). Minuto 35', el Barça vuelve al partido. 

manita04.jpg

3-1 (Amiano) 

La locura goleadora en la que ha entrado el match aun escribe otro capítulo antes del descanso. Todavía bajo los efectos del gol de Migueli y agazapado en su campo, el cuadro de Santamaría monta otra contra. Balón al espacio sobre la posición teórica de extremo izquierda. Y allí que va Marañón.

El número 10 españolista (el 11 todavía es propiedad de José María), profundiza hasta cerca de la línea de fondo y saca un centro raso que se pasea por delante de la portería de Mora sin que Amiano alcance a embocar. Pero el peligro no ha concluido, ya que en el callejón del 7 aparece Cuesta. El cordobés repite la acción de Marañón devolviendo el balón raso y cruzado al centro del área pequeña. Amiano, continúa a la espera. Esta vez bien colocado, sólo tiene que desviar a la red (3-1). Minuto 42'.

manita05.jpg

Tres minutos después llega el descanso. Lo que parecía un match muy táctico ha estallado de repente. Del 0-0 al 3-1 en apenas un cuarto de hora electrizante. Tres ocasiones pericas y otros tantos goles. Acierto pleno.

 

- SEGUNDA    PARTE -

Ya es de noche en Sarriá al reanudarse el match. Aquel impactante (3-1) me hace pensar que el partido está encarrilado. Pero los grandes nunca mueren, aunque pueda parecerlo. Hay que matarlos. Eso dicen mis compañeros de grada. Gente entrada en años y que seguramente lleva ocupando esos asientos hace muchas temporadas. El Barça sale en tromba. El campo parece inclinarse hacia Bertomeu. Aquellos señores, puede que tengan razón.

 

3-2 (Clares)

El RCD Espanyol sigue entregando el balón, pero ahora no logra robarlo para salir al contragolpe. El cansancio provoca el agobio. Molinos sigue tras Cruyff, pero no es suficiente. Ha aparecido Marcial, y también Reixach. Un tiro de este último, pega en la cruceta. Se masca el gol. Y llega por obra de Clares, que resuelve una jugada confusa en el área, para fusilar a Bertomeu (3-2). Minuto 56'. El partido es otro. Con media hora larga por delante, parece que ha llegado el momento del FC Barcelona.

manita06.jpg

4-2 (Amiano)

Pero el partido va repartiendo golpes de efecto uno tras otro y apenas sacado el balón de centro, llega el siguiente.

Agobiado por la asfixiante presión del Barça, Ramos se ve obligado a despejar de mala manera. Puro patadón. Es una jugada como tantas. Un balón sin más destino que perderse por la línea de fondo junto al banderín de corner. Pero el despeje sale mordido y pierde potencia en el vuelo. La defensa del Barça se desentiende esperando que salga de los límites del terreno de juego. Cuesta, sin embargo, ve posibilidades de recuperarlo y porfía por él esférico. Su esfuerzo tendrá recompensa.  

Sorprendidos, los zagueros azulgranas se apresuran a reajustar líneas. Es tarde. Amiano, que ha confiado en la acción de su compañero, les gana la posición. Ya solo cabe precisar la maniobra. Y lo hacen de lujo. Tras el centro del cordobés, Amiano meta la puntera izquierda de su bota anticipando a Mora (4-2). Minuto 58'. Amiano y Cuesta. Cuesta y Amiano. La pareja de la tarde.

manita07.jpg

Cuando parecía cerca el 3-3, llega el 4-2. El RCD Espanyol sigue devolviendo golpe por golpe. Todo lo que tiran los blanquiazules entre palos, acaba en las mallas. Mora, héroe ante el SC Feyenoord, no las ve.

 

5-2 (Marañón)

El gol revitaliza al cuadro de Santamaría y supone un golpe psicológico muy duro para los azulgranas que tienen que volver a remar cuesta arriba. Pasan los minutos y el cuadro de Michels no reacciona. Ahora sí, parece tocado. Y cerca ya del final, llega la sentencia.

Con el partido convertido en un correcalles por la desesperación barcelonista, Molinos conduce un balón hacia el balcón del área. La defensa tira el fuera de juego y el maño, sin espacios y ahogado por el achique, no atina con el pase final.

La pelota debería acabar en manos de Mora, pero este no sale raudo de la meta dando por hecho el orsay. Marañón, que venía retrocediendo para evitar caer en posición ilegal, se encuentra solo con el balón ante el meta. Es un fuera de juego flagrante. De libro. Sin embargo, ni Sánchez Ríos ni su linier lo señalan. El de Olite no lo duda y concluye la jugada con un zurdazo de los suyos (5-2). Minuto 81'. Punto final. Ahora sí, la victoria va a ser nuestra. 

manita08.jpg

Los últimos minutos del match son difíciles de explicar. El espectáculo en la grada es inenarrable. Estoy contento. ¿Cómo no voy a estarlo? Pero, ante todo, estoy incrédulo. Mis adolescentes 14 años apenas pueden procesar esa sensación tan abrumadora. No sé si sentarme, o ponerme en pié. A muchos espectadores les sucede lo mismo, y no todos son adolescentes.

Cuando Sánchez Ríos pita el final, los jugadores, exultantes de felicidad, salen del terreno de juego como los toreros. Muchos aficionados permanecen sentados en sus localidades como queriendo prolongar un estado de felicidad al que su militancia perica parece no darles derecho. La Galia sigue en píe.

 

 

Ya en la calle, los aficionados se arremolinan formando corrillos frente a la tribuna principal. Bocinas. Banderas. Abrazos. Lágrimas entre los más sensibles. Pero sobre todo gritos de Espanyol, Espanyol. Y mucha felicidad. Lo visto, no ocurre todos los días.

Justo frente a la gasolinera se halla aparcado el autocar que ha de recoger a los jugadores azulgranas. Así era el fútbol de entonces. Al subir sus escalerillas, la gente los despide con la mano abierta y al compás socarrón del "Cumpleaños Feliz". El FC Barcelona se halla en plena celebración de su 75 Aniversario. Con la perspectiva que da el tiempo, cachondeo del sano.

De vuelta a casa recuerdo el tremendo abrazo familiar. De los que estuvimos en el campo, y de los que no pudieron ir. Y luego el lunes, cuando la escuela tuvo el dulce sabor de un inmenso recreo.

Recuerdo ese partido como si se hubiese jugado ayer. Y es que hay manitas, que es imposible olvidar.

Oriol Pagés (PericosOnline)

<< Tornar Fer comentari


 01/04/2020 Campeones en Sarriá
 24/03/2020 La larga espera de Benito Juanet
 05/09/2019 El partido regalado
 23/05/2019 Otra vez Europa
 04/12/2018 Noche de cristales rotos
 30/04/2018 La noche más inolvidable
 28/12/2017 Venganza inmediata
 17/05/2017 Cuentas pendientes
 06/03/2017 &#128249; Panenka en el Plantío
 18/01/2017 Siete minutos para volver al cielo
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8