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Can ràbia per Francesc Via

Rufete

Rufete dio un paso al frente en la crisis institucional que desembocó en el cese efectivo de Guasch y el virtual de Perarnau, que se confirmaría meses mas tarde. Convenció a Chen asumiendo un liderazgo que fue la mas grave dejación de Óscar, una buena persona con el trabajo equivocado. Desde diciembre Rufete ha sido, de facto, la persona mas influyente del club. Ha tomado decisiones por encima de los ámbitos estrictamente deportivos. Su poder ha crecido en proporción a su responsabilidad. Ha fichado colaboradores para remodelar las estructuras básicas del club. Ahora tiene ante si la tarea de reconstrucción mas importante en una encrucijada histórica. La hora mas grave del Espanyol en toda su larga historia, pues por el potencial de los clubes este descenso puede ser mas duro que los anteriores. Y esta monumental responsabilidad recae sobre un hombre que ha estado directamente implicado en la confección de la plantilla que ha protagonizado la peor temporada en 119 años. Bajo un punto de vista objetivo, no es que sea arriesgado, es que es un acto contra natura. En todas partes, y en el fútbol mas aún, los culpables, sea cual sea su grado, purgan sus pecados con el destierro. 

Reconozco que me gustan en exceso las metáforas, y el otro dia alguien me sugirió una que me pareció interesante. Gorbachov era el numero 2 del Politburó y fue el encargado de apagar la luz de la extinta URSS y alumbrar un orden mundial nuevo. Algunas revoluciones pueden empezar desde dentro, precisamente porque los implicados conocen a fondo los problemas. Y cierto es que ser el número 2 no es ser el número 1 y que el Espanyol necesita liderazgo y personalidad y Rufete desde luego los tiene. Aunque es cierto que su imagen en las ruedas de prensa dista del Rufete que en la distancia corta rebosa carácter. En cambio, en sus comparecencias públicas, va siempre con el freno de mano puesto y se pierde en circunloquios cuando lo que se le da mejor, es el golpe de autoridad. Creo que el gran público no le conoce y creo que agradecería saber que entre tanta tibieza y flojera que hemos mostrado en los ultimos tiempos como plantilla y como club, no hay un tipo melindroso, sino una mano fuerte.

Habrá polémica, ya la hay, por su designación como encargado de devolver al club a la categoría que estamos a días de perder. Pero la decisión está tomada por el presidente y parece irreversible. Hay quién cree que los seis partidos que quedan para el desenlace podrían cambiar las cosas, pero se equivocan. Ahora bien, hay que valorar el desgaste que va a sufrir su figura al mostrarse en primer plano de este descenso por entregas. Ayer ya vimos como una foto suya sonriendo en el partido se sacó de contexto para alimentar la polémica absurda. Y esto va a seguir sucediendo en las próximas estaciones de este Via Crucis, porque salir ante las cámaras siempre expone gravemente al deterioro, y las redes se alimentan de memes y necesitan cierto grado de linchamiento. Es perfectamente plausible y mejor una burla o un insulto en Twitter que una pedrada en la luna de un coche. Ha sido valiente al dar el paso y situarse bajo los focos, pero es preocupante que se afilen todavía mas los cuchillos sobre una figura que al final, es el encargado de la reconstrucción y debería generar, una vez haya pasado el duelo, cierto grado de consenso. 

Hay que subir en un año. Rufete no tiene margen de error, pero como cualquiera necesita cierto grado de confianza. Ahora bien, desde el primer día hay que exigirle cosas. La mas importante, que sea implacable con la plantilla. Mañana martes es 30 de junio y ningún jugador que extingue en esta fecha su contrato debería continuar. Nadie de los que acaba merece seguir y si se ejecuta alguna renovación, en especial la de jugadores muy señalados por la afición, la confianza se irá al garete en un solo instante y para siempre. Si quiere mantenerla, debe purgar a la plantilla y dirigirse a los pericos sin rodeos ni ambages en las doce ruedas de prensa que le quedan, haciéndoles ver que ha entendido a la perfección el tipo de equipo que quieren y que pasa por recuperar la virtud esencial del club: el carácter. Y un humilde consejo: nada de gorra y ropa deportiva. La estética es también un mensaje. Mejor vestir a tono con la gravedad del momento y la trascendencia de su figura: el hombre que tiene el destino del Espanyol en sus manos. Nada mas, ni nada menos.

Francesc Via 

@francescviapol           


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