AVUI A POL

Doy palabra per M.C. Cánovas

El espejo del alma

"Si se ha de jugar en viernes y sábado los jugadores ya están acostumbrados, el mal sería menor. Si se tuviera que suspender la Liga se perdería mucho dinero..."

En estos días dramáticos me he resistido a abrirme a los temas deportivos primero porque están, no en segundo plano, en vigesimoprimero; segundo porque el protagonismo informativo es de quienes siguen al pie de la noticia lo que sucede día a día y en cada momento para que ustedes estén informados y tercero porque el aluvión de acontecimientos es tal que no da margen para analizar lo que acabas de oír que ya ha saltado otra. También me ha frenado a la hora de intentar expresar una opinión la cantidad de estupideces que procedentes de todos los lados conjeturan el futuro inmediato del fútbol, con planteamientos que ponen en evidencia la amplitud de márgenes de la estulticia humana.

Pero lo peor de todo, lo que más me subleva es el egoísmo. Sobre todo en unos momentos en los que el mal que padece el mundo camina hacia los cincuenta mil muertos. Y me enciende oír que al preguntarle a uno de los prohombres de nuestro fútbol, o mejor dicho de los millones que mueve nuestro fútbol, sobre esa radical postura de que la Liga se puede jugar en julio "sí o sí", se reafirme con que "los futbolistas están acostumbrados a hacerlo en viernes y domingo, "sería un mal menor". En cambio, si tuviera que suspenderse la Liga en el caso que un protagonista diera positivo de esta enfermedad, "sería muy lamentable", faltaría más, "porque la salud es lo primero" pero... "se perdería mucho dinero". Esa idea que no se vaya del pensamiento. Jugar sí o sí. En julio, a 35 o 40 grados. Sin público. Porque, esa es otra, al socio que le vayan dando. Miren, una muy breve. Al lado mismo de mi casa acaba de fallecer un aragonés de pura cepa. Socio y fanático del Zaragoza y los Cinco Magníficos. Se vino muy joven a Barcelona, y un domingo, volviendo del baile un grupo de amigos le invitó a una copa. "¿Qué celebráis?" preguntó. "Que los pericos acaban de bajar a Segunda", le respondieron jocosamente, como él me contaba. Y el hombre para quien el futbol empezaba y acababa en el Zaragoza, les espetó: "¿Vais a celebrar la desgracia de otros? Os podéis meter la copa en el c..." Al día siguiente se personó en el número 300 de la calle Córcega y desde entonces no se perdió un partido del Espanyol. Hoy ese hombre se ha ido sin saber si su Zaragoza sube o si el Espanyol baja. Pero eso no importa. Los millones sí. Con título, sin título. En Primera, en Segunda. Métanselos donde mi vecino le dijo a sus amigos que se metieran la copa.

Por cierto, estos días ha circulado una foto que recuerda aquello de que la cara es el espejo del alma.¡

Sólo pido que se acabe la pandemia y volvamos a vernos.

MC Cánovas


 06/07/2020 La hora del aspirador
 27/06/2020 Los grilletes nos los pusimos nosotros ¿Quién nos los quitará?
 21/06/2020 Más equilibrio que nunca
 10/03/2020 Fuerza mental
 24/02/2020 No nos engañemos: no jugamos con diez...
 30/01/2020 De los amigos me guarde Dios
 03/12/2019 Salvar al soldado Ryan
 26/11/2019 Tiempo de castañas
 05/11/2019 No llorar por la mala leche derramada
 16/10/2019 Prudente prudencia
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | ... | 19