AVUI A POL

El convidat

Por qué nos salvaremos, por C.A. de Porres

El RCD Espanyol es un club peculiar donde los haya. Los pericos lo sabemos y los demás lo alucinan desde afuera.

Tan peculiares somos que sin haber ganado en casa hasta febrero aun nos vamos a salvar. ¿Difícil? Muchísimo. ¿Posible? Aun sí. ¿Probable? A las pruebas me remito, señoría.

Veréis, resulta que este club, propietario eterno de la mayor soledad institucional de España y de una afición heroica, que ha llegado a salvarse de un descenso en el minuto 90 de la última jornada liguera, que sumó décadas teniendo que venderse todas sus figuras y hasta la casa para sobrevivir y soportar a propietarios que le cobraban plusvalías sin sonrojarse, es el mismo equipo que, aparte de los que el destino impide descender (leones, merengues y culés) lleva más temporadas seguidas en Primera y tiene el récord inalcanzable de imbatibilidad en competiciones europeas. Y también el récord de esta temporada sin ganar en casa. Estamos en todas.

También somos el equipo no top con más Copas del Rey en el siglo XX y con más finales de la UEFA tras el Sevilla. Y no perderlas más que a los penaltis, la força d'un patiment en lo bueno y en lo malo.

Este club que aún no sabe si el origen de sus colores proviene de Roger de Llúria o de los Borbones, que es acusado de facha y de españolista pese a que lo fundaron los universitarios barceloneses, catalanes o españoles (ponga usted lo que quiera) porque a los lugareños no les permitían jugar al fútbol en el FC Winthertur del suizo Hans (al que jamás llamaron Joan en su casa) y que no se llamó Català o Barcelona o Laietà porque esos nombres ya estaban cogidos y querían enfatizar que eran gente de aquí.

Este cachondo equipo que el año en que tiene más dinero de su historia va el último es el mismo que no tiene una ciudad detrás y que tiene más asistencia a su estadio cuando solo caben milagros que cuando las cosas van razonable y aburridamente bien; que no tiene una sola portada de prensa si no es porque pierde contra el Barça o porque se va al pozo de la Segunda.

Y es el equipo del que cuando uno proclama que es seguidor, te miran con expresión entre incrédula y bovina mientras te preguntan, sí o sí, "¿y cómo es eso?"

Este club se llama Real Cub Deportivo Espanyol de Barcelona, y es el club del que uno desearía ser por dificultad y por rebeldía, por sentiment y por diversión, y porque a uno le da la gana. Por eso y por mucho más, que decía la canción y quien no lo conozca no sabrá de qué hablo.

Visto desde dentro, o analizándolo fríamente, la cosa este año pinta peor que fatal. La salvación parece a 2 puntos pero realmente está a más, que viendo a Salva Sevilla reconvertido en Lottar Mathaus, a Aspas en Levandowsky y a Aguirre haciendo de Aguirre, vamos a necesitar de algún equipo más en el barro, que lo habrá.

Pero peor lo tienen los que nos miran, los que saben quienes somos y cómo salimos de los pozos, que nosotros hasta nos los construimos para tirarnos a ellos. Nos temen, mucho. Hay que temernos. Somos el Espanyol y nuestra genética es la supervivencia. Por eso, por todo lo de antes, y sin saber cómo, sé que nos salvaremos. Sufriendo, como siempre en Sarrià. Es nuestro destino.

C.A. de Porres 


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