AVUI A POL

Can ràbia per Francesc Via

La tarde en que nos fuimos a la mierda
Solo fueron cuatro minutos, ni siquiera cinco. Cuatro minutos bastaron para hacer saltar al club entero por los aires. Cuatro minutos y el posterior ridículo, histórico ridículo, en el que el equipo igualó los peores números que ningún equipo ha hecho jamás ante su público. Cuatro minutos y otros cuarenta y uno, en los que los jugadores arrastraron la camiseta por el lodo y dejaron marcadas, quizá irreversiblemente, sus propias carreras profesionales. Cuatro minutos en suma, en los que quedó decretado en el Espanyol el estado de pánico. Todo empezó a arder y este fuego ya no hay quién lo pare.

Machín siguió alimentando el fuego en la rueda de prensa posterior y lo trasladó aún más si cabe, al interior del vestuario. Lo hizo diciendo la verdad: en este equipo falta carácter. Algo obvio e irrefutable tras los cuatro minutos del segundo tiempo en los que caímos con estrépito a la lona, pero también en los posteriores donde nadie sacó el orgullo contra diez hombres que nos humillaron como no se recuerda en el estadio. Si, Machín dijo la verdad y tiene toda la razón pero ¿debió hacerlo? ¿Debe un entrenador señalar así a los suyos, ponerse de perfil, no reconocerlos como propios cuando dijo que no era un equipo "made in Machín"? Tras su comparecencia empezó a tomar cuerpo la idea de que estamos ante un año de tres entrenadores. Empequeñecen debates como el estilo o la idoneidad del sistema, porque la cuestión es más simple: cuestionando la hombría de sus jugadores Machín se cuestionó a si mismo como líder del vestuario. Ahora ya no es la dirección del club la que debe ratificarlo, son sus hombres.

La dirección del club, o lo que se le parece, empezó a verle ayer de verdad las orejas al lobo. Un centenar largo de pericos se congregó a la salida del parking y profirió algunos gritos. Poca cosa para los que recordamos otros tiempos mucho más virulentos que por fortuna parecen olvidados, al menos de momento. En este siglo, la gente prefiere desertar y vomitar su frustración en las redes, que es más impersonal y aséptico, aunque en un incendio de este calibre apagar el móvil no sirve como cortafuegos. Los gritos se oyen igual. Y es que el pueblo se alzó ayer contra la gente que lo dirige. La dirección corporativa es considerada en el mejor de los casos como un caballo de Troya, cosa que no debería ofenderles puesto que ellos mismos sostienen que es mejor que el club no sea dirigido por pericos. Tampoco sabemos hasta que grado les preocupa si atendemos a la rumorología que impregna hace meses el club, según la cual, Guasch está más fuera que dentro. Pero la que está en el ojo del huracán es la dirección deportiva. En las redes se pide abiertamente la cabeza de Perarnau y Rufete. Los dos, y especialmente el primero, deberían comparecer ante los medios hoy mismo a petición propia puesto que el espanyolismo necesita respuestas claras que solo ellos pueden dar. Para empezar, ¿cuanto dinero hay disponible? ¿Cuánto se va a invertir? ¿Cuántos hombres quieren traer? ¿Van a estar los fichajes el 1 de enero? Hay solo una pregunta a la que no pueden responder y es si los responsables de la confección de esta plantilla fallida siguen contando con la confianza del presidente para pilotar el club al menos hasta el final del mercado.

¿El presidente? Porque este club tiene presidente, ¿no? ¿Que piensa Chen de todo esto? Pronto nos honrará con su visita con motivo de la Junta aunque falta por ver si volverá a esquivar a los medios de comunicación, como ya es tradición. Medios que podríamos preguntarle sobre si es cierto que ha rechazado recientemente otra oferta para vender sus acciones, o si como se dice es cierto que tiene otra sobre la mesa que expira el 31 de diciembre. En resumidas cuentas que pretende hacer con este club antes de que se hunda en segunda división.

Y hablando de ofertas, puede ser que no sea la única. Viejos prohombres, antaño enemigos irreconciliables, se cruzaron llamadas en la tarde del domingo. El expresidente Dani Sánchez Llibre lleva tiempo acariciando la idea de reunir un grupo de cuatro o cinco pericos para recomprar el club y llamó a Sergio Oliveró para sondearle. Oliveró es la llave para llegar a Nestor Oller, el único con el calado económico suficiente para acometer la operación. Por si no lo sabían todavía, el espanyolismo siempre camina en círculos, y si lo piensan bien, sería hasta divertido si no fuese porque transcurre ante el cadáver caliente del Real Club Deportivo Espanyol. Un muerto que necesitará, ahora si, un auténtico milagro deportivo para intentar su enésima resurrección.

Por cierto, la salvación sigue solamente a cinco puntos pero ¿quién salva a este Espanyol de si mismo?

Francesc Via 

@francescviapol     


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