AVUI A POL

Paintball per Joan Camí

Método Gallego

"Que realmente se vea a un equipo que quiera remontar, que va, que aprieta, que fija bien desde atrás, que conduce, que el lateral se separe para provocar cosas, que busque una pared, que los puntas se muevan, que uno viene y otro pica"

 

 

¿Les suena, verdad? Una de las o, seguramente, la única declaración que les viene a la mente cuando piensan en el nuevo entrenador del RCD Espanyol; David Gallego. Estos días habrán visto el vídeo, que circula como pez en el agua por las redes sociales y grupos de Whatsapp. Es curioso porque David ha dado muchas ruedas de prensa desde que dirige el filial, además de las que ofreció cuando le tocó reemplazar de manera interina a Quique Sánchez Flores en el tramo final de la temporada 17/18. El técnico de Súria siempre ha dejado reflexiones interesantes acerca del juego y conceptos tácticos que permiten comprobar que su conocimiento futbolístico no está al alcance de cualquiera. De 3ª catalana a Primera División en seis años. Por algo será.

Estos once segundos definen perfectamente quién es David Gallego y su modelo de juego. Once segundos de puro nervio y pasión sin complejos, la antesala para el reestreno del técnico al frente del banquillo del RCDE Stadium. Así es David Gallego, ni mejor ni peor; diferente. Domina la escena y no le tiembla el pulso. Personalidad inteligente y analizadora. Sincero y directo. Natural y sin filtro. Para lo bueno y para lo malo. No hay término medio entre el técnico y el público. O te subes con él o esperas al siguiente autobús.

 

La idea de juego:

De entrada, David Gallego se presenta como un técnico continuista para el primer equipo del RCD Espanyol, aunque más ‘radical' que Rubi en su modelo de juego. Muy bueno en el entrenamiento, en la preparación, lectura y dirección de partido y con cierto grado de adaptabilidad. Siempre con el balón como principal protagonista. Cree en todo lo que hace al máximo, y para ello intenta controlar todos los mecanismos posibles que puedan rodear su metodología de trabajo. Su idea de juego se basa en generar ventajas en el inicio del juego y a partir de ahí, según como salte el rival, irse manifestando de una manera u otra. Es por eso que le da una importancia extra a la estructura entre los centrales y pivotes para, precisamente, conseguir situaciones de superioridad desde atrás y que la progresión hacia la portería rival sea más limpia y controlada. Pese a que sus equipos casi siempre se organizan en torno al 1-4-4-2, David Gallego ha utilizado otras estructuras a lo largo de su etapa en el filial: principalmente el 1-4-1-4-1 y el 1-4-2-3-1. Él y su cuerpo técnico, como casi todos los que forman el planeta fútbol, trabajan pensando en cómo se puede contrarrestar al rival para hacerle daño con una estructura determinada, pero sin renunciar a la idea de juego. Así pues, David no tiene un sistema, tiene un estilo.

Un equipo que busca ser muy protagonista con el balón y que quiere que las cosas sucedan lo más lejos posible de su portería. Que vive en campo rival. Valiente, atrevido e intenso en la presión, y que pese a tener grandes índices de posesión se expresa muchas veces a través de la profundidad. El ataque de los espacios es una de las principales características de sus equipos

La calidad defensiva que han mostrado los jugadores, sobre todo en una segunda vuelta de campeonato espectacular, se ha visto reforzada por la tarea del cuerpo técnico, que no solo consiste en preparar al equipo para atacar con balón. No es un entrenador que se haya identificado con la idea de cerrarse atrás con un repliegue muy bajo, sino que basa parte de esta calidad defensiva en la anticipación, la velocidad y los cambios de ritmo. Y todo esto con un objetivo muy claro: recuperar rápidamente la pelota, a ser posible en campo rival, pero sin caer en el error de la precipitación. David Gallego es un técnico que siempre le ha dado mucha importancia al primer pase después del robo, fundamental para organizarse y atacar otra vez. 

 

Los automatismos:

Casi siempre organiza la salida de balón a partir de una línea de tres jugadores formada por los dos centrales y un pivote que retrocede su posición o uno de los laterales que se cierra. Este movimiento, junto a una clara voluntad de la primera línea para conducir y amenazar con jugar hacia delante, condiciona todo lo que viene después, que no deja de ser un ejercicio muy bueno de movilidad y dinamismo entre los jugadores que se sitúan por delante del balón. Los laterales -o lateral, en caso que uno de ellos se sitúe en la primera línea- ganan altura y ofrecen amplitud y profundidad para llegar a línea de fondo. La famosa frase ‘que uno viene y el otro pica' es una recreación exacta de lo que sucede después, pues entre los dos delanteros y los dos extremos -estos últimos juegan muchas veces cerrados- se reparten la recepción entre líneas y la ruptura al espacio para generar dudas al sistema defensivo rival. Un ecosistema muy proactivo y participativo donde el poseedor del balón siempre tiene opciones en corto, en largo, por dentro y por fuera.

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Se puede comprobar la importancia que tiene para el técnico la asimilación de estos automatismos. Condición sine qua non para ejecutar correctamente el modelo de juego establecido. Los jugadores actúan a través de sus ideas y conocimientos, y se adaptan a sus mecanismos para así obtener mayores resultados. Parece, y que no se interprete como algo negativo, que todo esté programado para que cada jugador sepa dónde y cómo ubicarse en el inicio de la jugada para que luego, una vez superada la primera presión del rival, los demás jugadores se ‘auto-gestionen' los últimos metros. 

 

Las estadísticas del filial en su última temporada nos permiten conocer más detalles sobre su idea:

Tiros a portería: 12/partido.
Tiros concedidos: 8/partido.

Posesión media: 60%

Pases: 501/partido con un 85'7% de acierto.

Pases hacia delante: 152 con un 75% de acierto. La media del grupo 3 de 2ªB fue de 118.

Pases largos: 46/partido con un 52% de acierto. La media del grupo 3 de 2ªB fue de 48. Un dato que refleja el poco protagonismo y efectividad de este tipo de acciones en el modelo de David Gallego.

Pases en tres cuartos: 62/partido con un 71% de acierto. La media del grupo 3 de 2ªB fue de 49.

Pases progresivos: 84/partido con un 76% de acierto. La media del grupo 3 de 2ªB fue de 62. 

 

Un reto que exigirá matices:

Le llega a David Gallego el reto más importante de su carrera. Tras seis años en el fútbol base se ha ganado la oportunidad de liderar un proyecto muy ilusionante en su propia casa. Sus equipos, como hemos analizado, siempre han tenido una clara predisposición para ser valientes, para querer tener la iniciativa y el control del juego, y para salir desde atrás con ciertos hábitos y automatismos. Un juego muy asociativo, preciso, fluido, dinámico y con constantes cambios de posición entre los jugadores más ofensivos. Un modelo de juego que conecta el fútbol base y el primer equipo y que, ahora más que nunca, va a necesitar adaptarse a los perfiles de la plantilla y a las exigencias de LaLiga y la Europa League. Cambia el contexto, cambia la dificultad, pero crece la motivación.

Llegó el momento de David Gallego, un técnico carismático que lleva tiempo ganándose el respeto del pueblo perico. Que empiece el juego

Joan Camí

@JoanCami      


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