AVUI A POL

Can ràbia per Francesc Via

Sin dirección

Arrecian las críticas sobre Rubi tras el empate ante el Huesca. Buen punto, por cierto, a tenor de como transcurrió un partido que bien se podían haber llevado los oscenses en el tramo final. Es cierto que el míster se disparó en el pié en los cambios y dejó al equipo partido en dos, a merced del acierto o la torpeza del rival. Fue en el fondo el partido un ejemplo perfecto de la era Rubi: hacer muchas cosas bien para dejar el trabajo inacabado. El primer tiempo recordó por momentos a la mejor versión de inicio de temporada, pero más pronto que tarde aparece algún descosido y el equipo acaba irremisiblemente yéndose por las costuras. Tan frágil en defensa, tan previsible en ataque, tan inflexible en el planteamiento, tan pueril en la improvisación.

No voy a sumarme a los ataques a Rubi, por este partido ni por el próximo. Doy por vencida esa etapa. El Espanyol no bajará así que doy por descontado que Rubi acabará la temporada. Tampoco parece llamado a mayor empresa que la permanencia, hecho que no parece molestar a nadie, aunque como cada año, equipos con muchos millones menos de presupuesto están luchando por Europa. Los que siguen mi opinión saben perfectamente lo que pienso de la continuidad del mister que no hubiese debido de prolongarse a tenor de los indefendibles resultados. Lo que se le ha permitido a Rubi no se le ha permitido a ningún otro entrenador en la historia del Espanyol. A ninguno. Es difícil entender por qué la dirección deportiva no ha hecho su trabajo. Porque no lo ha hecho. Y como tampoco lo han explicado, es lícito pensar que tampoco tienen plan B, o bien temen que tras la cabeza del técnico, pueda rodar la de ellos.

Hace tiempo que no entiendo las motivaciones ni prioridades que guían la acción de la dirección deportiva del club, y en ella obviamente incluyo a Perarnau y a Rufete con su grupo de colaboradores. Incluso a Tamudo, aunque jamás nos han explicado en qué consiste realmente su trabajo. Todo es una nebulosa en la que no quedan clara la toma de decisiones ni las responsabilidades. Desde luego no hay objetivos deportivos, seguimos atrapados en la eterna travesía en el desierto. Y en caso de que los hubiere no serian otros que la permanencia, en caso contrario, como han hecho otros clubes que si luchan por Europa, ya se habría cesado al técnico. Pero la permanencia se antoja poca cosa para 56 millones de euros. Otros hacen más con mucho menos. Ah sí, está el viejo tema de los contratos sobrevalorados que nos encadenan. A tal respecto, este verano se ha renovado a un jugador por cantidades similares. Por cantidades dicho sea de paso que pagan equipos que luchan por algo más que por mantenerse. Si esto no se produce, quizá, como pasó entonces, lo que se leyó en el pasado como un acierto, acabe leyéndose en el futuro como un nuevo error.

La toma de decisiones es realmente desconcertante. Para ejemplo, el último mercado. Primero estábamos a tope de límite salarial. Fichar era un imposible. La penúltima semana aparecieron 2'5 millones de la venta de Aarón. Cuando el Espanyol se desangraba en defensa por expresa decisión de Chen se fichó a Wu Lei, con números a todas luces inasumibles por el club. Nunca supimos si en este fichaje ultra confidencial -increíble en una entidad como Rastar que cotiza en bolsa- se contemplaban todos o parte de los famosos 2'5 millones, aunque más tarde se filtró que si no se marchaba Baptistao no vendría nadie más. Al final se fue Leo a un equipo chino ignoto -¿otra gestión de Chen?- por una cantidad que -oh sorpresa- era prácticamente la misma que quedaba por amortizar de su fichaje. Poco antes de la campana llegaban dos refuerzos, Ferreyra, el jugador al que se estuvo siguiendo en verano antes que a Borja Iglesias -es decir, alguien a quién ya se conocía- y un desconocido Alfa Semedo. Cuando lo que se precisaba era un clon de la 'Roca' Sánchez, llegó este chaval de 21 años sin experiencia a alto nivel, que ha protagonizado el debut como local más sonrojante y vergonzoso que uno recuerda en 40 años de seguir al equipo, dando un nivel más propio de primera catalana que de primera división. Sería divertido si no fuese porque, sueldo al margen, su cesión nos cuesta 400.000€ por 17 partidos, y los tres primeros ni los disputó. De verdad, señores de la dirección deportiva, sean honestos. ¿Le habían visto jugar? Cuidado con lo que responden porque no se cual de las posibles respuestas les hace quedar peor.

Por cierto, ¿se acuerdan de lo del límite salarial? Pues después de toda esta serie de inventos resulta que la liga nos lo ha bajado en 140.000€. No hay tampoco explicación oficial a tal asunto. Ni falta que hace.

Creo que más adelante habrá que seguir hablando de toda esta cuestión, pero ahora si les parece, concentrémonos en ganar al Valladolid. He dicho que nos vamos a salvar, pero estaría bien no tener que apretar el culo mucho más allá de lo que la dignidad obliga.

Francesc Via 

@francescviapol   


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