AVUI A POL

Doy palabra per M.C. Cánovas

Más de lo que parece

Los tres puntos sumados ante el Levante han colocado al Espanyol en la zona más importante de la tabla, pero tranquilos que nadie se vuelve loco, si algo le sobra al perico es sentido común. Todos sabemos lo cambiante que es esto, especialmente para quienes se encuentran ahí sin haber invertido 50, 70, o hasta más más de 100 millones en fichajes incluso para que jueguen, porque hay algunos que empiezan a sentir escozor en las nalgas, pero a lo que vamos. El perico sabe perfectamente que la clasificación es circunstancial y la que vale es la de la jornada 38. Bruno, que acaba de cumplir los 9, cuando le dijeron el domingo por la noche lo de "vamos cuartos..." respondió: "Qué bueno... Pero esto acaba de empezar". Periquitismo en estado puro. Por todo eso, para mí los valores del domingo van más allá de tres valiosos puntos.

Lo primero que tengo en cuenta es que el rival no era, ni de lejos, un posible "pim-pam-pum", de esto ya no hay y quien lo esperara miraba hacia otro lado. Un rival a quien la Divina Providencia puso en su camino la venta de Lerma por casi 30 millones (Dios salve a la Reina y a los aficionados ingleses) y ese fuerte ingreso no lo ha invertido en una o dos figuras más o menos de relumbrón de cara a la grada, lo ha invertido en una serie de llegadas de poco cartel pero que refuerzan cada una de las líneas del equipo. Al rival, el técnico que lo cogió casi a finales de la pasada Liga, Paco López, empezó a lavarle la cara y el coco hasta inculcar un espíritu valiente y ambicioso. Y hoy lo ponen sobre el campo tanto quienes ya estaban como quienes acaban de llegarlo. Y juegan sabiendo que no van a ganar la Liga pero con las mismas ganas, empuje y ambición. Darderismo total. Y a todo eso, el Espanyol de Rubi le supo jugar y frenar. Frenar sus ocasiones, que las tuvo, buscar las suyas y encontrar una, y defenderla sin dejarle las riendas a su adversario y atrincherarse agónicamente al borde de su área, como tantas y tantas tardes hemos presenciado, sino con un conocimiento absoluto de lo que cada uno tenía que hacer.

Los avatares del juego son los avatares del juego pero este Espanyol, hoy por hoy, sale al campo con una lección bien explicada y bien entendida y así es más fácil jugar para ganar. Así, los tres puntos que acabas de sumar no son pan para hoy y hambre para mañana.

A este equipo han llegado sólo tres refuerzos: Borja, fichado; Rosales, cedido y Marc Roca, recuperado. Y punto. Tiene razón Bruno (perdón, Bruno es mi nieto) y todos los que piensan como él, con que esto no ha hecho más que empezar, pero para lo que estamos viendo voy más allá de los tres puntos, para esto vale la pena apretar los dientes, los puños y el aliento.

Porque con los aires que ahora corren sobre el campo déjenme que les diga lo de aquel mítico locutor, no recuerdo si Alberto Oliveras o Jesús Hermida... Háganme el favor de ser felices.

Se lo merecen.

M.C. Cánovas


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