AVUI A POL

Gol Sur per Fran Sánchez Alaminos

Recuerdos de la calle Lleida

Hay una calle en Barcelona de la cual conservo en mi memoria multitud de recuerdos, casi todos ellos buenos. El primero de, ver pasar en el año 1982 y a toda pastilla en dirección hacia la Avenida del Paralelo el "Papamóvil" que transportaba a Juan Pablo II. Después de éste hubieron otros muchos. La mayoría de aquel adolescente perico que fuí y que asistía entonces en sábados alternos a ver partidos de baloncesto al pabellón municipal que existía en aquella calle. Ni tenía entonces ni tengo ahora una especial afición por el deporte de la canasta. Sin embargo tenía y conservo todavía una absoluta devoción por todo lo que acontece alrededor del Espanyol. Aquellos encuentros en los 80 en el Palacio de los Deportes eran parte de todo aquello.

Hemos conocido la noticia divulgada por Seccions Deportives Espanyol del regreso del baloncesto perico a nuestro particular universo blanquiazul. Con motivo de ello las redes sociales hierven ante el acontecimiento.

Ha sido leer el post de anuncio de la puesta en marcha de la sección deportiva y mi mente automáticamente me ha llevado hasta el asiento color rojo y forma de huevo que ocupaba en el ya desaparecido histórico Pabellón de los Deportes de Barcelona de la Calle Lleida.

Allí, los que disfrutamos de aquellos encuentros, recordamos el ambientazo y la tremenda concurrencia que allí congregaba el equipo perico. Era el Espanyol de baloncesto el equipo de la ACB que mayor afluencia congregaba en sus gradas. La cifra siempre basculaba entre los cinco y los ocho mil espectadores. Una auténtica bestialidad en aquel tiempo de incipiente consolidación del deporte de la canasta en el ámbito nacional, repleta la competición de canchas de minúscula capacidad, incluídas la de los grandes. Me refiero esencialmente al referirme a ellos, evidentemente, al Joventut de Badalona.

La suma de una dirección ejecutiva sobresaliente comandada por Barnola, una gestión técnica brillante por técnicos como Gol, un elenco de jugadores comprometidos como Albert Illa, Pepe Collins, Galcerán, Cervantes, el malogrado Mike Phillips y tantos otros como una grada que hervía los sábados por la tarde cada quince días, convertía la pista blanquiazul en un fortín. La suma de todos los elementos descritos llenaron de gestas deportivas, éxitos y orgullo. Allí y entonces se escribieron páginas brillantes de historia espanyolista.

Después de todo aquello llegaron, como de costumbre, las estrecheces económicas. Después de aquello surgió un engendro denominado Gin MG Sarrià. Se rumoreaba que la denominación Espanyol no era del interés comercial del patrocinador. Aquel cambio de denominación fue preludio y motivo de mi deserción de la sección y además de la mía de casi todos los demás. Posiblemente aquello también fue laboratorio y ensayo de un hipotético cambio de denominación del Club. Craso error.

Allí no quedó nadie y poco tiempo después por no quedar, ni quedó la licencia federativa que cambió de manos, nombre y colores.

A pesar de todo esto último, recuerdos que también vinieron hasta mi cabeza, me ha llenado de alegría que el baloncesto espanyolista no sea exclusivamente cosa del pasado sino desde hoy lo vuelva a ser del presente y esperemos de un largo y prolífico futuro.

Seccions Deportives Espanyol no es -al menos de momento- RCDE, pero sí que es sentimiento espanyolista, perico, heredero del espíritu fundacional del RCD Espanyol y por tanto inequívocamente parte emocional del patrimonio común del Espanyol. Enhorabuena por éste último éxito.

Fran Sánchez Alaminos

@SanchezAlaminos