AVUI A POL

Gol Sur per Fran Sánchez Alaminos

Así no


La primera vez que pisé Sarrià lo hice en la disputa de un Ciudad de Barcelona contra el Cruz Azul de México. Me llevó mi padre, que no es perico pero que puso un especial interés en que yo lo fuera, vista mi predisposición en serlo. Para él igual se trataba de un mal menor. Algún día se lo preguntaré.

Después me volvió a acompañar hasta allí ya en Liga otro par de ocasiones. La primera contra el Almería CF que ganamos en el último minuto con gol de Roberto Martínez que regresaba al Espanyol desde el Real Madrid. La segunda contra el Castellón. Como ya había cumplido algunos años y aunque fuese todavía un niño, observé cómo se las ingeniaban los chavales en las inmediaciones del Gol Sur para que alguien los introdujese hasta el estadio. Algún tiempo más tarde me decidí ha utilizar la misma técnica y un domingo a eso de las cuatro de tarde cogí desde La Verneda la línea 43 de autobús hasta la Avenida de Sarrià. Al rato ya andaba mendigando un pase en las inmediaciones de las taquillas y frente a la puerta.

Me sorprendía semana tras semana,porque aquello lo convertí ya en un hábito, la rapidez con la que conseguía entrar a los diez minutos escasos de andar por allí. Casi siempre el benefactor era algún señor, que a mí me parecía casi siempre muy mayor que extraía del bolsillo de su chaqueta una colección de carnets (de familiares escaqueados aquel domingo imagino) para prestarme uno de ellos durante un instante y posibilitarme el acceso. Al devolverle el pase solían espetarme una frase tal que "apa noi que algún día serás de l´Espanyol". Se referían evidentemente a que a ver si llegaba el día en que tuviese mi propio pase agrandando la familia perica. Era aquello que hacían una mera cuestión de instinto de supervivencia inoculandonos espanyolismo en vena. Esos pericos sabían que nuestro mañana estaba en aquellos niños que entonces éramos al igual que el futuro por venir quedará en manos de los niños que hoy lo son. En sus manos estamos. Precisamente por ello esencialmente el espanyolismo no entiende la política de precios por la que apostó la parte ejecutiva del Club en la persona de Roger Guasch.

Una sociedad sana y un colectivo de carácter eminentemente emocional como los somos los aficionados del RCD Espanyol de Barcelona no puede mirarse sin remordimientos al espejo si tolera sin más que se castigue a sus mayores y dificulte por "cuatro perras" la llegada de savia nueva que garantice que hay un futuro en blanquiazul. Señores ejecutivos del Espanyol, corrijan su despropósito a la mayor brevedad. Así no.

Fran Sánchez Alaminos

@SanchezAlaminos


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