AVUI A POL

Palabras, las justas per M.C. Cánovas

Aquello que llaman convicción

La impactante victoria sobre el Real Madrid después de los "partidos" ante Celta, Villarreal o Depor vuelve a poner sobre el tapete blanquiazul la bipolaridad de este equipo, desconcertante donde la haya porque es incuestionable que, con los lunares o reajustes que obviamente necesita, posee el mínimo de calidad exigible para competir con garantías, por mucho que el radicalismo perico se lo niegue. ¿Qué pasa entonces? No doy para debatir tecnicismos, pero sí querría destacar muy brevemente dos aspectos que suelen plantearse en cuanto el Espanyol logra un resultado como el del martes o simplemente lo rasca.

Uno, es el tipo de dificultades que suelen plantear los rivales más modestos, especialmente los metidos en urgencias, y tan diferentes, obvio, a las que te someten los grandes; éstos te dan una relativa holgura para moverte como tú quieres para acabar hincándote el diente, y los "menos grandes" te plantean ese fútbol alambicado, "interruptus", incómodo, feo, áspero, y ahí el equipo no encuentra la tecla para imponer sus gotas de calidad y sobre todo un talante para no dejarse llevar a ese terreno, imponer el suyo, tener la convicción de que eres mejor. ¿O no es mejor el Espanyol, derrotistas incluidos, que el rival que tuvo en A Coruña, aunque al final del partido nos contaran una milonga? Lo del débil áspero y el fuerte permisivo es una teoría que no acepto. Si tienes consciencia de lo que te juegas ante un grande y lo haces con convicción, agallas y dignidad, ítem más con el resto. Y se acabaría esa irritante bipolaridad.

Y otra y acabo. Y ahí sí quiero ser más benevolente. Es sobre algo que se pone sobe la mesa sistemáticamente en cuanto el equipo le rasca algo a un grande, y es que el grande "Ha jugado a medio gas..." Puedo admitirlo, es veraz, pero ahí culpo única y exclusivamente al soberbio, prepotente y falto de dignidad que no se sube las mangas y pone la cara para ganar un partido. Cierto que eso equilibra el potencial que hay sobre el campo, pero si el grande, soberbio, prepotente lo quiere así yo no le quito méritos al rival, es su problema, como si se retira, como en su momento hizo alguno por miedo aunque luego lo exculpara una vergonzosa federación arguyendo el perdón por un aniversario. El Espanyol del pasado martes es muy inferior a lo que tenía delante, pero jugó con dignidad y, sobre todo, con un convencimiento en sí mismo que en muchas ocasiones hemos echado en falta.

Esa seguridad en lo que puedes lograr, ese no dejar que un rival inferior te lleve, per se, a su terreno, esa dignidad que le faltó al rival del martes y el Espanyol sí tuvo para buscar su suerte hasta el último suspiro, debería ser parte importante de un todo, ya en el último tramo de la Liga, para meterse en la pelea por esos puestos de los que el equipo se ha alejado por haber estado mucho tiempo mirándolos de soslayo, sin convicción, en vez de de imbuirse que sí se podía. Si se pelea, claro.

M.C. Cánovas


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