AVUI A POL

El balón al pasto per Héctor Farrés

Hace falta valentía

Este Espanyol no está llegando ni a la mitad de las expectativas creadas y la dinámica en la que está sumido lo corrobora. Actualmente el equipo de Quique Sánchez Flores suma 0,85 puntos por jornada; lo que si se sigue esta tendencia se acabarían sumando 32 puntos. Once puntos más que con Sergio González y Constantin Galca. Colista inequívoco y para el hoyo de cabeza.

Tengo sentimientos encontrados, no sé si seré el único. Estoy entre dos aguas y difícilmente podría decantarme por una de las dos. Por un lado, haciendo caso al corazón, el juego que desplega el Espanyol me resulta absolutamente soporífero y los resultados todavía son más pobres; por otro lado, haciendo caso a la cabeza, entiendo que se construya la casa por los cimientos y no por el tejado - cosa que sí hizo la dirección deportiva al no reforzar antes y mejor la línea defensiva -. 

No viene mal recordar que la temporada pasada el Espanyol, desgraciadamente, fue el equipo más goleado de Primera División con 74 goles en contra y el quinto de las cinco grandes ligas europeas tras Troyes (83), Aston Villa (76), Parma (75) y Stuttgart (75). Tampoco viene mal decir que estos cuatro equipos descendieron al ser colistas y penúltimo, respectivamente. Es decir, que el Espanyol del curso pasado tiene números de rotundo colista pese a que quedó, de milagro eso sí, en decimotercer puesto.

Mal que me pese y que sea muy frustrante ver cómo se pierde tiempo en determinadas fases del partido cuando está todo por ganar es lógico que Quique Sánchez Flores prefiera amarrar un punto en vez de ninguno, pues esta temporada hemos visto cómo Sevilla, Málaga y Real Sociedad nos arrebatan la victoria, cómo Osasuna nos puso contras las cuerdas y cómo el Celta nos castigó en exceso en los minutos finales.

Al ver este espanto, por muy feo y cobarde que parezca, es entendible dentro de un contexto razonable, que Sánchez Flores decida cerrar la paradita para evitar males mayores. Esta drástica medida no puede ocurrir en cada partido, pues entonces el entrenador debe de ser fulminado en el acto por falta de valentía, uno de los signos de identidad del Espanyol que echo más en falta.

La calidad de la plantilla ha crecido exponencialmente esta temporada pero el juego y los resultados no van acorde a ella. Hay dinamita arriba, músculo en la medular y no se muy bien qué hay en la defensa. Con esto no se puede practicar otra cosa que los contragolpes. Esperar, recuperar y salir rápido. El problema es que ni se recuperan balones - el Espanyol es el equipo de Primera que menos recupera - ni se sale rápido porque estamos muy encerrados atrás. Algunos equipos que basan su juego en los contragolpes da gusto verlos, básicamente porque vuelan. Esto no pasa en el Espanyol. Aquí las contras son más espesas que la niebla de La Panadella.

Insisto, se debe priorizar el trabajo defensivo pero también hay que marcar y ganar. En 90 minutos hay momentos para todo y espero que cuando toque atacar se haga con gallardía y sin miedo a perder, pues centrando balones de uvas a peras y con dos rematadores en medio de la marea rival pocos goles van a marcar. Si no somos valientes no creamos oportunidades y no se puede vivir mucho tiempo de raquíticos empates y victorias que bien podrían haber sido derrotas. Recuerdo que Sánchez Flores dijo en su presentación que le gustaban "los equipos que quieren volver a ser lo que fueron". Muy bien, entonces sea valiente y demuestre que sabemos defender y atacar.

Héctor Farrés 

@hector_fg35


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