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El balón al pasto per Héctor Farrés

Roberto, el héroe de El Pireo

Grecia siempre ha sido tierra de héroes. Las hazañas de estos valientes hombres no son cosa menor: Belerofonte domó al Pegaso y redujo a pulpa a la Quimera, Aquiles es de sobra conocido por ser casi invencible mientras que Porfirión fue uno de los gigantes que se sublevó contra los dioses e intentó lanzarles la isla de Delos para acabar con ellos. No obstante, con el paso de los años, en el país heleno han ido apareciendo otro tipo de semidioses que, sin llegar a entrar en la mitología, han calado hondo en el imaginario griego. El portero Roberto Jiménez es uno de ellos.

El Espanyol no ha fichado para los próximas tres temporadas a un guardameta cualquiera. Roberto se ha convertido en una institución en el Olympiakos en apenas tres años. Es el héroe de El Pireo. El portero madrileño ha dejado paradas antológicas en el conjunto kokkinoi, con el que ha ganado tres ligas griegas y ha disputado partidos de Europa League y Champions League. Roberto es, sin lugar a dudas, uno de los futbolistas con mejor currículum que ha aterrizado en el lado blanquiazul de Barcelona.

Los equipos, como los edificios, se construyen desde los cimientos. Y la portería es la base más básica, valga la redundancia. El nuevo guardameta periquito es la primera piedra para construir un Espanyol feérico y confinar ese vodevil de las últimas temporadas, uno lleno de mugre hasta las cejas, a la más escondida de las cuevas de la selva guatemalteca.

El arquero madrileño, de 30 años, llega al conjunto espanyolista en plena madurez futbolística. Lo hace para sentar a Pau López y hacerse con los guantes titulares desde el primer momento, pues uno de los mejores porteros españoles del momento por el que el Espanyol ha desembolsado tres millones de euros no abandona el equipo griego por antonomasia para ser suplente en un equipo que está dando sus primeros pasos.

El conjunto espanyolista ha invertido en seguridad. El Espanyol ha decidido decirle adiós a los sonrojantes 74 goles encajados por Pau López y un Arla desastroso bajo palos. La llegada de Roberto equivale a reducir drásticamente los tantos permitidos por el Espanyol, cuyo próximo paso a de ser reforzar la defensa para dotar de buenos guardianes al nuevo guardameta.

Roberto, además de su contrastada calidad y experiencia, aportará carácter a la portería. Pau López es de naturaleza tímida mientras que Arla ni siquiera sabía hablar español; en cambio, el portero madrileño son todo gritos, aspavientos y maldiciones. A cada parada le sigue un improperio. Así hasta que se acaba el partido, porque cansarse no se cansa nunca. Ni de una cosa ni de la otra. Los héroes son así.

Héctor Farrés

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