AVUI A POL

El balón al pasto per Héctor Farrés

Hay quien pasa desapercibido
Cuando veo una imagen de Sergio González se me cae el alma a los pies. Mira que me gustaba cuando entrenaba al filial: se le veía decidido, metía caña a los jugadores y recató a un filial que daba bastante pena con Manolo Márquez. Ahora eso ya es pasado. Sigue siendo igual de parado en la banda - algo que me pone bastante nervioso - pero ya ni siquiera sabe cómo enderezar el rumbo. Sergio quiere jugar de una manera que, de momento, no está dando sus frutos aunque el Espanyol tenga 3 puntos.

El partido contra el Getafe fue malo, contra el Villarreal la horrorosa segunda parte hizo desaparecer un primer tiempo maravilloso y el Real Madrid hizo puré de periquito nada más comenzar. En estos tres partidos Sergio ha metido la pata en todos: cambios timoratos, defensa adelantada, jugadores que no deberían de haber jugado aquel día o debuts innecesarios como el de Jordán. Tampoco me gusta que aquello de contar con la cantera sea postureo pues de 6 solamente Duarte y Raíllo de vez en cuando van a contar. No se puede defender eso, y por ello Sergio está cada vez más solo, pero tampoco se puede martirizar a un entrenador con una temporada y media de experiencia entre el primer equipo y el Espanyol B.

La memoria es corta, o interesada, y posiblemente solo se recuerdan estos tres partidos, la vuelta en Copa del Rey contra el Athletic de Bilbao o partidos tan malos como contra el Elche, por ejemplo. No obstante, sin desplegar un juego maravilloso, el Espanyol llegó lejos en la Copa y luchó hasta el final, como buenamente pudo, para entrar en la Europa League y quedar finalmente décimo, la mejor posición desde 2011.

Algunos jugadores con bemoles en el vestuario tuvieron que asesorar, por decirlo finamente, a Sergio González. Si el entrenador reaccionó la temporada pasada también puede hacerlo ahora pues solamente han transcurrido 3 jornadas y hay varios equipos por debajo del Espanyol. Que pueda enderezar el rumbo no quiere decir que lo vaya a hacer o que esté capacitado para hacerlo. Posiblemente Sergio no se coma los turrones si no hay un cambio grande en el Espanyol. Pero se debe intentar.

A día de hoy el gran culpable de la situación del Espanyol es el entrenador. Tiene mucha culpa, no lo vamos a negar, pero los que juegan son los jugadores. Evidentemente no han jugado los que tienen más calidad individual, que es lo que quiere la afición; algún motivo debe de haber. Diop, que es mejor que Javi López, no se aguanta los pedos; Hernán Pérez, que es mejor que Montañés, salió en El Madrigal desde el banquillo para deleitarnos con una clase magistral de sigilo, pues nadie se dio cuenta que el paraguayo estaba en el campo; Roco, que es mejor que Raíllo, se come su almuerzo y el de sus compañeros; Ciani, que también es mejor que Raíllo, solo sirve para enseñar a sus colegas lo que no hay que hacer sobre el césped. O sea, que lo que pide la afición se reduce a no avergonzar al aficionado - que es lo mínimo que se les puede exigir - y que entren Asensio y Burgui por Sevilla y Víctor Álvarez, respectivamente.

Tampoco hay que esconder que Asensio le da mil vueltas a Sevilla en todo y que Burgui aportará más cosas que Víctor Álvarez. No obstante, hay algunos jugadores del Espanyol, en los que se incluyen este dúo, a los que se les ha puesto la cruz por varios motivos y están siendo sometidos a un castigo constante. Lo gracioso es que hay otros jugadores que tampoco están dando el nivel y nadie dice nada.

La línea defensiva, que es la misma del año pasado, y la portería podrían ser declaradas ahora mismo zona catastrófica. El Espanyol, por petición expresa del gran Tommy N'Kono, confió en Pau López para ser el portero titular. Su buena Copa del Rey le situó, y sigue siendo, una de las grandes promesas espanyolistas pero su inicio de temporada está siendo desesperante. En su debut liguero tuvo un par de acciones ilógicas, en Villarreal quedó vendido por la defensa y contra el Real Madrid sólo tocó el balón para recogerlo de dentro de la portería y evitar el 0-7.

Los zagueros siguen el mismo camino de baldosas doradas por el que va Pau. Arbilla está dejando demasiados espacios atrás, Álvaro está a un nivel lamentable y Duarte, que era el nuevo Nilton Santos, todavía no ha llegado ni a la mitad del listón que dejó en su debut contra el Valencia, que por cierto estaba en inferioridad numérica y encerrado atrás.

Mientras todas las críticas se dirigen a Sergio González, ahora que Abraham ya no juega, hay otros que pasan desapercibidos. Está bien que se diga lo que hace mal Sergio, que es casi todo, pero hay que examinar lo ocurrido en estas 3 primeras jornadas en su globalidad.

hector_fg35           


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