AVUI A POL

Doy palabra per M.C. Cánovas

Fuerza mental

Por mucho que unos cuantos, cada vez menos, intentemos aferrarnos a cualquier clavo ardiendo la deriva es absoluta. Tocamos fondo de forma que ya va más allá de bordear el drama, lo estamos tocando con las manos mientras los demás, punto va, punto viene poniendo sobre el campo lo que hay que poner. Y no, que nadie crea que los nuestros están ahí abajo por dejadez, por desidia. En absoluto. Pero esa forma errática con la que se ha movido el club durante años y años lo ha llevado, como ya he dicho en más de una ocasión, a transitar, simplemente a transitar. Y así nos luce el pelo. Ningún atisbo de dar pasos firmes al frente intentando apoyarse en momentos tan buenos, pocos pero buenos, como dos Copas ganadas y dos finales europeas disputadas. Nada. Mientras no bajemos... Un tránsito, un ir haciendo, un "si sale con barba San Antón y si no, la Purísima Concepción". Pero un día te encuentras en la obligación no digamos de evitar caer en terrenos pantanosos, que ya es peliagudo, sino de salir del humillante fondo del agujero negro. Y no puedes. Porque este club, este equipo, transita.

Me comentaba recientemente un socio de los que saben y mucho de fútbol que con lo único que se quedaba del paso de Quique Sánchez Flores era con la afirmación de que aquí falta fuerza mental. Y digo yo que mucha. Hay voluntad y no hay dejadez pero insisto, si sale con barba... La mayoría de errores cometidos en esta fase crucial de la Liga han hecho más daño por falta de una mayor fuerza mental que por las carencias técnicas del equipo. Granada, Valladolid, Pamplona, los goles de los dos Atléticos en casa. Nadie te pasó por encima. Con errores propios puntuales todo se fue por el sumidero.

Después de la enésima decepción me aferro, como un compañero de este grupo sufridor, al recuerdo de aquel año que salimos de El Sadar a 8 puntos de la permanencia y una fecha menos en el calendario, por un gol de un extraño futbolista llamado Nekunam, o así. Y nos salvamos. O sea que me sigo resistiendo a dejar de creer en la salvación. Pero quien espero que crea todavía con más fuerza es la totalidad del vestuario. Porque tal como están las cosas la permanencia pasa por poner encima del tapete una rotunda firmeza en cada segundo de partido, en cada acción, en cada momento. Y esa firmeza la proporciona una fuerza mental absoluta. De momento no la veo. Pero la espero.

M.C. Cánovas


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