AVUI A POL

El convidat

ESPANYOL, por Óscar León

Ayer para mi, cómo para todos los que sentimos esto como algo propio, fue un día duro, muy duro, probablemente uno de los más frustrantes que recuerdo, porque aunque hemos pasado momentos peores, esta racha agota la paciencia del más optimista y ya nos cansamos de pensar que el próximo partido va a ser diferente.

Reconozco ser uno de los que pensó que se habían hecho bien las cosas en verano, veía y si analizo en frío todavía veo, una buena plantilla con las posiciones dobladas y la base del equipo que el año pasado nos llevó a Europa 12 años después, sin embargo la realidad me ha demostrado que me equivocaba.

Las dinámicas en el deporte tienen eso, ahora hace un año (antes de la mala racha de mitad de temporada) muchos creímos tener un equipazo, y ahora los mismos jugadores nos parecen los peores de la liga.

Sin embargo ayer entre la tormenta creí ver un punto para la esperanza, una esperanza que cómo siempre viene del mismo sitio, de la afición.

Pongámonos en contexto, 1-3 en el marcador y penalti grosero a favor de Osasuna, mis acompañantes y yo agotamos la paciencia, nos levantamos y nos vamos. Sin embargo de camino a la calle no podemos evitar ir mirando atrás con la esperanza del milagro pero no, el penalti acaba en gol y reemprendemos el camino a la calle más enfadados todavía.

Todavía en el estadio escuchamos algo que parece un gol y efectivamente es gol de Calleri, pues bien, volvemos atrás y perdemos dos minutos más de nuestro tiempo y ver cómo Osasuna saca de centro y el árbitro pita el final.

Esta situación que seguro que muchos vivieron ayer, resume perfectamente lo que es el Espanyol, enfadados, indignados y muy tristes, fuimos capaces de darnos la vuelta dos veces, sin ninguna esperanza pero sí con la fe de presenciar un milagro cuando ya la lógica nos decía que ese milagro era imposible.

Llegados a este punto esto es algo que deberán entender los jugadores, para dar la vuelta a esto necesitan de esa fe que solo nosotros los Pericos somos capaces de transmitir. El que no se vea capaz o se vaya a hundir a cada traspié que deje su paso a cómo dice nuestro entrenador, tíos de verdad y que amen esta profesión, no es tiempo de pipiolos ni de gente sin carácter, es tiempo de ESPANYOL.

Óscar León